domingo, 27 de junio de 2010

Consecuencias del terremoto

Fe a prueba de catástrofes.





El pasado 27 de Febrero uno de los fenómenos naturales más temidos por los chilenos entristeció a nuestra sociedad. Un terremoto de impactante magnitud sobresaltó a nuestro país, afectando a gran superficie del territorio nacional y dejando múltiples consecuencias.

Entre los daños materiales más lamentados por la mayoría de las personas se encuentran los derrumbes de importantes edificios, vestigios de nuestra historia nacional irrecuperables. Entre estas pérdidas de patrimonio chileno, se encuentran antiguas edificaciones de importante valor afectivo y cultural, especialmente para aquellos fieles de la religión católica. Se han contabilizado 437 templos y lugares de oración dañados entre las regiones de Valparaíso, O`Higgins, Maule, Bio Bio y Región Metropolitana, de los cuales 82 están inutilizables, con orden de demolición. En la región de O`Higgins, la mayoría de las capillas del Obispado de Rancagua sufrieron daños y según catastros oficiales, 65 sedes parroquiales sufrieron daños. Entre los templos y lugares de oración afectados encontramos la Catedral de Rancagua y la Iglesia La Merced de la misma ciudad y el Santuario de Santa Rosa de Lima en Pelequén, sólo por nombrar algunas.

El gran número de lugares de devoción católica afectados por este fenómeno natural impredecible, además de aquejar a la Iglesia económicamente, marcó a los fieles, dejando en ellos consecuencias emocionales y poniendo a prueba la fe. En la localidad de Rosario, situada en la Comuna de Rengo a 115 Kms. al Sur de Santiago, se encuentra la Parroquia Nuestra Señora del Rosario. Sus muros se agrietaron como efecto del terremoto, sin embargo, los daños fueron calificados como recuperables. Esta sede parroquial pertenece a una zona rural, donde sus habitantes de sólidas costumbres huasas, donde se caracterizan por ser una de las comunidades con más afluencia a las celebraciones eucarísticas y festividades religiosas. Su párroco, el Padre Iván Guajardo que además de atender a su parroquia, está encargado de 19 comunidades pertenecientes a esta sede, ha declarado que “… el terremoto provocó en las personas una mirada interior hacia la humildad, dándonos cuenta que no somos invencibles, sino frágiles y cuando despierta eso en el ser humano, nosotros descubrimos que somos necesitados de Dios porque nuestra fragilidad se ve fortalecida con la presencia de Dios. Eso es lo grande que hace la fe. La fe transforma la vida y es capaz de la debilidad transformarla en fortaleza y darnos esperanza. Por lo tanto, creo que el terremoto, si bien es cierto llamó a la solidaridad, a la humildad, nos reconoció como más unidos (y todo eso es parte del Evangelio) entonces en síntesis, nuestra fe aumentó porque nos miramos a nuestro interior”(1). Además, el sacerdote resaltó a los feligreses de su comunidad, describiéndolos como personas de mucha fe y fieles a la celebración de la Eucaristía. Agregó también que, al compartir experiencias con sacerdotes encargados de comunidades cercanas, ellos declararon haber percibido una mayor afluencia de público post- terremoto, incluso en comunidades en que perdieron por completo sus templos, como por ejemplo, la Parroquia Nuestra Señora del Rosario en la localidad de Guacarhue (Situada en la comuna de Quinta de Tilcoco).




Reflexionando acerca de las consecuencias que acarreó el terremoto, es posible observar la realidad de los afectados desde la perspectiva de la religiosidad, donde es posible encontrar que este fenómeno natural, además de modificar la estructura geográfica del paisaje, altera el comportamiento de las personas y la manera de relacionarse con el medio. A partir de esto, es viable afirmar que deliberadamente, el impacto sobre la sociedad tras una catástrofe como el terremoto vivido hace cuatro meses atrás es indiscutible, ya que ha dejado una huella imborrable en la memoria de los chilenos.






(1) Entrevista realizada al Padre Iván Guajardo, el día Domingo 27 de Junio del 2010, a las 13:16 hrs. en la localidad de Esmeralda, situada en la Comuna de Rengo. VI Región.

viernes, 28 de mayo de 2010

Javiera Carrera, Madre de la Patria.





Javiera Carrera bailaba la "refalosa" y también participaba fervientemente en la causa independentista. Con su gran valor y entereza logró destacarse por sobre las mujeres de su época, llegando a ser llamada por sus contemporáneos como la “heroína de Chile”. Tanto las características que le son otorgadas en esta canción, obra de Rolando Alarcón, como las descripciones hechas por importantes cronistas de la época, coinciden con las particularidades de su personalidad. Mary Graham en “Diario de su residencia en Chile” (1822) la señala como una “dama de gran belleza e inteligencia”. Por otra parte, Benjamín Vicuña Mackenna en “Doña Javiera de Carrera. Rasgo biográfico” (1904: 42) le otorga características como “La gloria, el sacrificio y la aureola de esperanzas, en fin, la personalidad del Año diez,…” Es así que al conocer su perfil biográfico, podemos comprender su participación en el proceso de independencia de nuestra nación y también las razones de por qué ha llegado a ser identificada como "Madre de la patria".

Doña Xaviera Eudocia Rudecinda de los Dolores Carrera y Verdugo (Vicuña Mackenna, 1904), o más conocida como Javiera Carrera Verdugo, fue descrita por quienes la conocieron, como una mujer muy decidida, dominante y astuta en su actuar, comprometida con la causa patriota y la defensa de sus hermanos. De descendencia española, su familia era una de las más acaudalas del país.
Participó activamente en los primeros intentos de independencia de Chile, proporcionando apoyo a sus hermanos, entre los que destaca José Miguel Carrera, uno de los héroes más preciados de nuestra patria. En su colaboración con el movimiento patriota, muchas veces brindó su casa para realizar diversas tertulias políticas, para ocultar soldados y recibir armas para el ejército de los patriotas. Luchó, como otras tantas mujeres de la época, por defender sus ideales y proteger a su familia (Peña, 1997). Fue de sus propias manos que nació la primera bandera de Chile durante el periodo de gobierno de José Miguel Carrera.

En 1814, luego del desastre de Rancagua, donde Chile fue derrotado por el Ejercito Real, se vio obligada a seguir a sus hermanos en el exilio a Mendoza, teniendo que dejar a su esposo y a sus hijos. Durante este tiempo, pasó dificultades económicas y grandes penurias, ya que debió enfrentar el asesinato de sus hermanos Juan José y Luis en 1818 y años más tarde, en 1821 la muerte de José Miguel. No regresó a Chile hasta que Bernardo O´Higgins abdicó a su cargo de Director Supremo en 1824. De regreso en Chile, Javiera vivió confinada en la Hacienda de San Miguel, donde se dedicó a quehaceres del hogar y a realizar obras de caridad. En 1862 falleció a los 80 años.

Referencias bibliográficas.


- Graham, Mery. (1822) Diario de su residencia en Chile. Ed. América: Madrid. [En línea] Disponible en http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0000018.pdf
[27 mayo 2010]

- Vicuña Mackenna, Benjamín (1904) Doña Javiera de Carrera: Rasgo biográfico: Leído en el Círculo de Amigos de las Letras. Editor Guillermo Miranda: Santiago. [En línea] Disponible en http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0023852.pdf
[27 mayo 2010]

- Vicuña Mackenna, Benjamín (1904). El Ostracismo de los Carrera en La conspiración de 1817. En Doña Javiera de Carrera: Rasgo biográfico: Leído en el Círculo de Amigos de las Letras. Editor Guillermo Miranda: Santiago. [En línea] Disponible en http://www.memoriachilena.cl/temas/documento_detalle.asp?id=MC0023853
[27 mayo 2010]

- Peña González, Patricia. (1997) Y las mujeres, ¿dónde estuvieron? : mujeres en el proceso independentista chileno. Anuario de postgrado / Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Humanidades, Escuela de Postgrado.LOM Ediciones: Santiago. [En línea] Disponible en: http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0023860.pdf
[27 mayo 2010]

-Biografía de Javiera Carrera Verdugo: http:// www.profesorenlinea.cl/biografias/CarreraJaviera.htm




domingo, 25 de abril de 2010

Integración en Chile. ¿Nuestro sistema educacional es integrador?


Desde la década de los 90 que en nuestro país, dentro del marco de La Reforma Educacional chilena que busca equidad y calidad en la educación, se han establecido reglamentos y normativas para garantizar una educación integradora para los alumnos del sistema nacional que requieren de atenciones especiales de acuerdo a sus necesidades educativas. Estos reglamentos van desde adaptaciones de las escuelas en cuanto a flexibilidad curricular, adaptación metodológica y estructural y exigencias de instrucción especializada y capacitaciones a los profesionales de la educación. También se han generado leyes para garantizar la participación dentro de la sociedad para las personas con alguna discapacidad, las que establecen normativas para asegurar que todos los individuos, independientemente de su condición física o intelectual, tengan los mismos derechos de participar y dispongan de igualdad de oportunidades.
Tal vez podríamos pensar que con estos reglamentos está todo solucionado, pero dentro de estos marcos legales existen vacíos que han generado más de un problema en el proceso de integración que se pretende alcanzar en el sistema educacional chileno.
Sólo recordemos el caso de Constanza Labraña, quien por su discapacidad visual no pudo rendir la PSU simplemente porque no existe una adaptación de este método de evaluación al sistema Braille. Esta es una realidad en nuestro país, que en lugar de otorgar ambientes sociales integradores entrega más discriminación y segregación.
Y es que la búsqueda de la excelencia académica y de la educación de calidad ha desorientado la verdadera finalidad de la educación, la de generar aprendizajes significativos para las personas en formación y desarrollar las potencialidades y habilidades de cada persona lo mejor posible para lograr que se desarrollen íntegramente tanto individual como el de llegar a ser un real aporte para la sociedad.
Es nuestra sociedad chilena cimentada en una estructura de tipo idealista, según el paradigma interpretativo de Max Weber, donde el ideal de individuo talentoso y exitoso esta sustentado por las exigencias de la sociedad en la que hemos crecido, llena de prototipos y ejemplares de individuos que entregan las pautas de lo correcto o incorrecto, de lo válido o lo rechazado, lo legalmente ético y lo inmoral.
Durante muchos años, la solución educativa para los niños y niñas discapacitados fue la de inclusión, otorgando medidas como aulas especiales diferenciadas dentro de un colegio que se hace llamar integrado, o simplemente la diferenciación entre escuelas especiales destinadas a niños discapacitados y escuelas regulares para niños y niñas “normales”. Estas medidas ejercen más discriminación, más prejuicios y más segregación, en lugar de integrar u otorgar verdaderas y eficaces soluciones a las Necesidades Educativas Especiales de quienes lo requieren. Tan sólo hace falta más prácticas ágiles que garanticen que nuestra educación se encuentre en condiciones de atender las necesidades de todos y todas por igual, sin importar su condición,
simplemente porque lo normal está en la diversidad.

viernes, 19 de marzo de 2010


"Hay más problemólogos que solucionólogos"
Mafalda.


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